Lo que NO le llegue a preguntar a Jorge Bucay
May 27th, 2008 Posted in En el caminoHace poco el autor de libros de cuentos, otros los llaman “literatura de autoayuda”, aunque de literatura en mi modesta opinión tengan poco, Jorge Bucay pasó por mi ciudad para dar una conferencia.
Cuando me enteré pensé ir, al final, por circunstancias no lo hice. No hablaré de las ucronías, de “lo-qué-pudo-haber-sido-y-no-fue”, me apunto el tema. Pero lo que quería tratar hoy es: “¿hasta qué punto podemos hacer algo mientras predicamos lo contrario?”. Un poco en la línea de los curas de antaño: “haced lo que os decimos, no lo que hacemos”, o el actual dirigente de las FARC, no me acuerdo del nombre ni ganas de andar mirándolo, que se declara marxista-leninista, duro y acérrimo mientras confiesa su gusto por los placeres, las comodidades y la buena mesa.
Un poco en la línea de la canción “El Casto Varón” de Alfonso Pérez.
Imaginemos que hubiera ido, la conferencia seguro que habría estado bien, sin duda. Al terminar quizá hubieran abierto un turno de preguntas. Siempre me gusta esperar, las bombas conviene no soltarlas al principio, alguno diría que tampoco al final. Dejarles un poco que se confíen.
Como él es argentíno o uruguayo o lo que sea, es decir sudamericano, lo cual quiere decir en mi lista de tags “un poco paliza”, hubiera hecho una más que considerable introducción, algunos prácticamente responden a la pregunta ellos mismos, sólo pudiendo el interrogado añadir: “sí, tienes razón”.
Vayamos al grano:
“Señor Bucay, lo primero agradecerle el rato que nos ha hecho pasar, a mi al menos. De su grata conferencia he entendido todo, la verdad es que he hecho trampa porque venía bastante preparado a ella habiéndome leído bastante de su obra. Lo que me intriga no es que prácticamente la totalidad de lo que usted escribe, lo que yo he leido al menos, procede de otras fuentes. No hablaré de plagio, y en caso de hacerlo sería para halagarle, pues considero el plagio una muestra de admiración, y es a través de sus ‘plagios‘ entre comillas que yo he llegado a conocer ciertas ideas que de otra manera no hubiera conocido.”
“Perdone que me extienda, termino, de veras. Mi pregunta es: ¿qué derecho tiene alguien que ha cogido agua de una fuente, como creo que usted ha hecho a embotellar ese agua, aunque sea poniéndole una moraleja o moralina, en mi modesta opinión innecesaria, y decir: ‘MI’ agua?”
“Quiero decir, habla usted del fluir, del no apropiarse, de abrir la mano, quiero creer que también del ‘dejar copiar’ al fin y al cabo usted ‘HA COPIADO’, en un libro que dice [aquí cojo el libro que llevo para que me lo firme y leo del literal]: ‘Queda prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio de la obra sin permiso del autor’ ¿de qué autor señor Bucay? ¿de usted? ¿del monje budista o del maestro sufí?”.
“Perdone de nuevo mi extensión y muchas gracias”.
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