A por ellos que son pocos y cobardes!!!

La Crítica

May 15th, 2008 Posted in En el camino, Reflexiones

Hace tiempo leí que no hay que hacer ninguna crítica hasta estar razonablemente seguro de que se va a alcanzar en mayor o menor medida su objetivo. Y, sobre todo, que no se va a conseguir exactamente lo contrario. Es decir si, quizá por la forma o por el momento, le decimos a alguien que está haciendo mucho ruido, puede que se defienda haciendo precisamente más con lo cual no sólo no conseguimos lo que buscábamos sino todo lo contrario.

La crítica es un arma muy poderosa. El ser humano es un ente muy inseguro y por ello busca siempre la aprobación, el reconocimiento de los demás, a veces de forma incosciente. Aprender a aceptar las críticas, a vivirlas sin que nos afecten “de forma personal” es un trabajo que a la mayoría de nosotros no nos han enseñado a hacer. Una tarea que hemos tenido que aprender de forma autodidacta y a veces fragmentaria e imperfecta.

La crítica es una medicina muy fuerte y como tal hay que examinar al paciente para medir con cuidado la dosis y la posología. Me hablaron de un chamán ecuatoriano que solía venir a España a dar de beber el santo dime que entre otras cosas tiene una yerba sagrada, la Ayahuasca. Me dijeron que ésta era tan respetuosa que sólo te enseñaba aquello que “estabas preparado para ver”. Claro con el tiempo cada vez eres más fuerte y por lo tanto capaz de ver más y más e iluminar rincones oscuros y llenos de mierda que de otra manera te harían polvo.

La crítica sin embargo tiene un componente didáctico y terapeútico muy importante. Nosotros por nuestra propia naturaleza somos incapaces de vernos a nosotros mismos “realmente”, vemos la imagen deformada que nos hemos fabricado para consumo interno, nada más. Al criticarnos alguien nos está dando una imagen distinta, la mayoría de las veces dolorosa y ese dolor precisamente viene de que es una imagen sincera. A nadie le duelen las críticas falsas. Todos tenemos nuestro talón de Aquiles, algunos, de hecho, somos casi en nuestra totalidad un inmenso talón. Es decir se pueden disparar flechas a azar y casi seguro que va a alcanzar una zona susceptible de dañarnos.

De lo que se trata, entonces, no es de arrancarse la flecha cuanto más rápido mejor, aguantar el dolor apretando los dientes con fuerza, y esperar a que cicatrice y se cree una postilla, una costra que nos acorace contra ulteriores críticas por ese lado, no. La cuestión sería dar las gracias desde dentro de nosotros mismos por la información recibida y a pesar del dolor fortalecer esa zona, sin acorazarla.

No somos ángeles, nunca vamos a ser perfectos y sobre todo siempre vamos a ser adictos al reconocimiento, sobre todo de las personas queridas o admiradas. Es decir: siempre vamos a ser más o menos sensibles a la crítica. Vivámosla entonces de manera lo más creativa posible.

Y para los criticones, la mejor crítica es el no-apoyo, no hace falta que si algo no te gusta lo digas, basta con que no digas que te gusta, el mensaje termina llegando y de forma más suave.

)S(

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