A por ellos que son pocos y cobardes!!!

El portero analfabeto

June 7th, 2008 Posted in En el camino | No Comments »

Eusebio era grande y despierto. “Ay si yo hubiera estudiado… ” solía decir. Pero trabajaba desde muy crio, primero haciendo recados, luego tras ayudar a Venancio ahuyentando a tres mozos que le estaban dando una paliza, el jefe le puso de portero en el club de carretera y el otro a servir y limpiar.

Todo iba de maravilla, su tamaño hacía que hubiera menos peleas porque que idiota se iba a atrever a meterse con semejante armario ropero. Y las veces que las había uno o dos puñetazos solían bastar. A Eusebio le gustaba su trabajo, la mayoría de las inquilinas estaban locas por él y hasta se llegaron a rifar quien le iba a estrenar.

Con ellas aprendió gratis todo lo que quiso y mucho más. En definitiva era feliz.

Hasta que el jefe se murió y se hizo cargo del negocio su hijo. Lo miraba todo con asco, como si el club le fuera a contaminar. Habló primero con todos soltándoles un rollo sobre lo malo que era su trabajo pero lo necesario para esta sociedad corrompida, alguien lo tenía que hacer. La mayoría pensaba: “si tantos escrúpulos tienes por qué coges el dinero, hipócrita” pero nadie se atrevía a decir nada a este ignorante que les miraba por encima del hombro.

Luego fue llamando a todos los empleados y todas las empleadas a su despacho. Cuando le tocó el turno a Eusebio le dijo entre largas perífrasis que tenía que llevar una lista de todo el que venía, la hora de entrada, la de salida, lo que tomaba, etcétera. Sin problema jefe, puede preguntarme, soy una persona despierta, me acuerdo de todo. Y al que no conozco rápido trabo conversación y me entero. ¡Pregunte! ¡pregunte!

No, quiero que me hagas un informe detallado cada semana.

¿Un informe? - A Eusebio le tembló un poco la voz- pero…

Bueno yo se lo dicto a Venancio o al contable que viene todas las semanas a hacer las cuentas con el ordenador.

No, nada de dictar, tiene que ser algo entre tú y yo… nadie más ha de saber que llevo un control sobre la clientela.

Pues, lo siento jefe, pero no voy a poder, apenas sé firmar y con dificultades, ni siquiera en la mili aprendí, no porque no quisiera, sino porque el capitán, que era un borracho, no puso a otros que sabían a enseñarnos…

Pues entonces estás despedido.

Pero jefe…

No hay peros, no puedo tener a un analfabeto contratado, a la puta calle.

Eusebio cerró los puños, de un puñetazo podía estampar a este gilipollas contra la pared en un momento… Pero, a pesar de su tamaño, quizá precisamente por él no era una persona violenta. Agachó la cabeza y salió.

La marcha de Eusebio fue una tragedia, las pobres “trabajadoras” estaban desoladas. ¿qué vas a hacer pobrecito nuestro?

No lo sé, con mi difunto padre aprendí algo de albañilería…

Entre todas le compraron un cesto de goma, un nivel, una paleta y una llana. Al día siguiente fue a buscar chapuzas. Tenía que alquilar la herramienta y cobrar los materiales por adelantado, pero era un gran trabajador, se fijaba mucho y pronto pudo pagar a otros que mientras colaboraban con él le iban enseñando.

Se hizo autónomo, luego montó una empresa, a pesar de no saber leer lo que estaba escrito en los papeles las personas no tenían secretos para él. Sabía en quien confiar y en quien no. A ver explícamelo otra vez, despacio…

Averiguaba por ciertos gestos si le mentían, y poco a poco se iba rodeando de gente fiel a la que pagaba muy bien. Calladamente fue haciéndose con todos los trabajos de albañilería del pueblo, luego de la comarca, luego la suya era ya de las primeras empresas de la provincia con mucha gente a su cargo.

Participó en negocios de áridos, cementos, alguiler de maquinaria. Era un nuevo rey midas que todo lo que tocaba se convertía en oro.

Cierto día una tromba de agua descargó en el pueblo arrasando entre otros edificios el colegio. Él, que estaba cerca no dudó en ir a rescatar a unos niños que corrían peligro de ser arrastrados por la corriente.

El edificio de adobe quedó en ruinas así que Eusebio mandó una brigada completa y les dijo que no reparasen en gastos. En un tiempo record el colegio estuvo de nuevo en pie.

Se reunieron las autoridades provinciales para la inauguración, se hizo una ceremonia solemne en la que el propio ministro dijo unas palabras y ayudó a Eusebio a descubrir la placa. Cuando llegó el momento de escribir algo en el libro de personalidades nuestro pobre constructor se puso nervioso y a duras penas, mordiéndose la lengua garabateó algo que parecía su firma.

Pero… no me lo puedo creer ¿acaso no sabe usted escribir? ¡Increible! y ha llegado a ser uno de los primeros empresarios de la provincia ¿qué hubiese sido de haber sabido?

Pues… Portero de puticlub, señor ministro, portero de puticlub.

)S(

Lo que NO le llegue a preguntar a Jorge Bucay

May 27th, 2008 Posted in En el camino | No Comments »

Hace poco el autor de libros de cuentos, otros los llaman “literatura de autoayuda”, aunque de literatura en mi modesta opinión tengan poco, Jorge Bucay pasó por mi ciudad para dar una conferencia.

Cuando me enteré pensé ir, al final, por circunstancias no lo hice. No hablaré de las ucronías, de “lo-qué-pudo-haber-sido-y-no-fue”, me apunto el tema. Pero lo que quería tratar hoy es: “¿hasta qué punto podemos hacer algo mientras predicamos lo contrario?”. Un poco en la línea de los curas de antaño: “haced lo que os decimos, no lo que hacemos”, o el actual dirigente de las FARC, no me acuerdo del nombre ni ganas de andar mirándolo, que se declara marxista-leninista, duro y acérrimo mientras confiesa su gusto por los placeres, las comodidades y la buena mesa.

Un poco en la línea de la canción “El Casto Varón” de Alfonso Pérez.

Imaginemos que hubiera ido, la conferencia seguro que habría estado bien, sin duda. Al terminar quizá hubieran abierto un turno de preguntas. Siempre me gusta esperar, las bombas conviene no soltarlas al principio, alguno diría que tampoco al final. Dejarles un poco que se confíen.

Como él es argentíno o uruguayo o lo que sea, es decir sudamericano, lo cual quiere decir en mi lista de tags “un poco paliza”, hubiera hecho una más que considerable introducción, algunos prácticamente responden a la pregunta ellos mismos, sólo pudiendo el interrogado añadir: “sí, tienes razón”.

Vayamos al grano:

“Señor Bucay, lo primero agradecerle el rato que nos ha hecho pasar, a mi al menos. De su grata conferencia he entendido todo, la verdad es que he hecho trampa porque venía bastante preparado a ella habiéndome leído bastante de su obra. Lo que me intriga no es que prácticamente la totalidad de lo que usted escribe, lo que yo he leido al menos, procede de otras fuentes. No hablaré de plagio, y en caso de hacerlo sería para halagarle, pues considero el plagio una muestra de admiración, y es a través de sus ‘plagios‘ entre comillas que yo he llegado a conocer ciertas ideas que de otra manera no hubiera conocido.”

“Perdone que me extienda, termino, de veras. Mi pregunta es: ¿qué derecho tiene alguien que ha cogido agua de una fuente, como creo que usted ha hecho a embotellar ese agua, aunque sea poniéndole una moraleja o moralina, en mi modesta opinión innecesaria, y decir: ‘MI’ agua?”

“Quiero decir, habla usted del fluir, del no apropiarse, de abrir la mano, quiero creer que también del ‘dejar copiar’ al fin y al cabo usted ‘HA COPIADO’, en un libro que dice [aquí cojo el libro que llevo para que me lo firme y leo del literal]: ‘Queda prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio de la obra sin permiso del autor’ ¿de qué autor señor Bucay? ¿de usted? ¿del monje budista o del maestro sufí?”.

“Perdone de nuevo mi extensión y muchas gracias”.

)S(

La Crítica

May 15th, 2008 Posted in En el camino, Reflexiones | No Comments »

Hace tiempo leí que no hay que hacer ninguna crítica hasta estar razonablemente seguro de que se va a alcanzar en mayor o menor medida su objetivo. Y, sobre todo, que no se va a conseguir exactamente lo contrario. Es decir si, quizá por la forma o por el momento, le decimos a alguien que está haciendo mucho ruido, puede que se defienda haciendo precisamente más con lo cual no sólo no conseguimos lo que buscábamos sino todo lo contrario.

La crítica es un arma muy poderosa. El ser humano es un ente muy inseguro y por ello busca siempre la aprobación, el reconocimiento de los demás, a veces de forma incosciente. Aprender a aceptar las críticas, a vivirlas sin que nos afecten “de forma personal” es un trabajo que a la mayoría de nosotros no nos han enseñado a hacer. Una tarea que hemos tenido que aprender de forma autodidacta y a veces fragmentaria e imperfecta.

La crítica es una medicina muy fuerte y como tal hay que examinar al paciente para medir con cuidado la dosis y la posología. Me hablaron de un chamán ecuatoriano que solía venir a España a dar de beber el santo dime que entre otras cosas tiene una yerba sagrada, la Ayahuasca. Me dijeron que ésta era tan respetuosa que sólo te enseñaba aquello que “estabas preparado para ver”. Claro con el tiempo cada vez eres más fuerte y por lo tanto capaz de ver más y más e iluminar rincones oscuros y llenos de mierda que de otra manera te harían polvo.

La crítica sin embargo tiene un componente didáctico y terapeútico muy importante. Nosotros por nuestra propia naturaleza somos incapaces de vernos a nosotros mismos “realmente”, vemos la imagen deformada que nos hemos fabricado para consumo interno, nada más. Al criticarnos alguien nos está dando una imagen distinta, la mayoría de las veces dolorosa y ese dolor precisamente viene de que es una imagen sincera. A nadie le duelen las críticas falsas. Todos tenemos nuestro talón de Aquiles, algunos, de hecho, somos casi en nuestra totalidad un inmenso talón. Es decir se pueden disparar flechas a azar y casi seguro que va a alcanzar una zona susceptible de dañarnos.

De lo que se trata, entonces, no es de arrancarse la flecha cuanto más rápido mejor, aguantar el dolor apretando los dientes con fuerza, y esperar a que cicatrice y se cree una postilla, una costra que nos acorace contra ulteriores críticas por ese lado, no. La cuestión sería dar las gracias desde dentro de nosotros mismos por la información recibida y a pesar del dolor fortalecer esa zona, sin acorazarla.

No somos ángeles, nunca vamos a ser perfectos y sobre todo siempre vamos a ser adictos al reconocimiento, sobre todo de las personas queridas o admiradas. Es decir: siempre vamos a ser más o menos sensibles a la crítica. Vivámosla entonces de manera lo más creativa posible.

Y para los criticones, la mejor crítica es el no-apoyo, no hace falta que si algo no te gusta lo digas, basta con que no digas que te gusta, el mensaje termina llegando y de forma más suave.

)S(

Diógenes

May 4th, 2008 Posted in Reflexiones | No Comments »

Cuando tuvimos que vaciar el desván, lugar sucio pero mágico y misterioso donde los haya, de casa de mi abuela materna -la primera persona del plural no tiene demasiado sentido si tenemos en cuenta que quienes lo hicieron fueron mi padre y, sobre todo, mi madre, echándoles una mano mi hermana y yo- lo que más nos sorprendió fue la cantidad de paquetes de cajas de cerillas pequeñas de papel encerado marrón y cabeza blanca o roja. Eran blancas con cromos delante y estaban envueltas en papel de embalar azul o marrón, no me acuerdo bien. Algunos paquetes estaban enteros o casi y las cerillas, por la humedad, ya no prendían.

Me acuerdo que pensé, o imagino que debí de hacerlo, que yo no llegaría a hacer tal cosa: comprar y comprar algo que vas a almacenar y se va a echar a perder sin siquiera haber sido usado.

Sin embargo ahora reconozco que padezco el síndrome de Diógenes.

Compro cosas que “ya” tengo, por ejemplo este mismo cuaderno en el que escribo originalmente el borrador de este post (sería lo mismo con algunos de los más de un pecés que tengo, o los blogs que voy empezando para abandonar luego y empezar otros nuevos) o móviles, bolígrafos, portaminas, recambios de rotuladores, etc…

Pero la palma se la llevan los libros. ¡Ay! los libros, mudas promesas de sabiduría, o de pedantería al menos.

El otro día leía: “no basta con comprar o regalar libros, hay que leerlos”.

Sí, claro, hay que leerlos, ¡qué evidencia! Pero leer requiere tiempo, y eso es algo que hay “lo que hay” no más. Tengo unos cuantos que se han quedado viejos, sobre todo en temas informáticos que es donde los relevos tecnológicos se suceden con mayor rapidez, prácticamente sin haberlos no ya leido sino siquiera apenas hojeado (nunca sé si el “ojeo” viene de echarles un ojo o es el “hojeo” de mover un poco las hojas mientras se va leyendo al azar en una especie de bibliomancia).

Luego están los otros, los que se han merecido más de una lectura, por ejemplo en el pueblo tenía “La Insoportable Levedad del Ser” de Milan Kundera y hubo unos años en que cada vez que iba lo llevaba de paseo al campo y en tres o cuatro días de sentarme a la sombra tranquilamente en algún rincón agradable me lo terminaba y… ¡hasta el verano que viene!

También está el “Tao Te King” del que tengo varias ediciones o el “Sun Tzu” mejor dicho: “El Arte de la Guerra” y ¿cómo no? el, para mi, imprescindible libro de las mutaciones del cual sólo de la traducción de Richard Wilhelm tengo 4 ejemplares, dos de ellos exactamente iguales -a lo mejor ya va siendo hora de que regale uno de ellos… o los dos- sin olvidar la versión de Judica Cordiglia hoy arrumbada en lo alto al lado de los diccionarios bilingües y un curso de Neerlandés o la de Mae Deva Padna con cartas.

La teoría es que todo texto termine con una reflexión que a ser posible resuma la idea principal, en este caso: “Diógenes” y que vuelva al principio, esto es: a mí convertido en mi abuela y mi habitación en su deván, salvo que, claro está, poco a poco, una vez consciente del problema lo vaya atajando con las dos pildoras a las que se refería Ramón, de quien hablaré en otro post, Una: No coger ni comprar de más y Dos: aprender a tirar.

Ufffffffffffffffffffff !!

)S(

Renuncia

April 29th, 2008 Posted in En el camino | 1 Comment »

Todas las ocupaciones terrenales tienen un final único e inevitable, que es la aflicción.

La adquisición termina en dispersión; la construcción, en destrucción; las reuniones, en separaciones; los nacimientos, en muertes.

Sabiendo esto, debemos renunciar desde el primer momento a la adquisición y a la acumulación, a la construcción y a la reunión;
y, siguiendo con fidelidad los mandatos de un guru eminente, dedicarnos a comprender la Verdad.

Milarepa
monje budista siglo XI

fuente

[Re]Creemos el ahora

April 26th, 2008 Posted in Reflexiones | No Comments »

Yad He Vau He, cuyo sagrado nombre no debe pronunciarse, crea la realidad nombrándola, no basta con pensar hay que exteriorizar esos pensamientos bien a través de la palabra o fijando dicha palabra a un soporte.

De otro modo sólo existiría el caos, la talidad zen.

De la misma maner que si no verbalizamos las intuiciones en cuanto nos llegan éstas desaparecen, se nos olvidan y no escuchamos su mensaje, lo que [nos] va pasando en el continuo ahora bien merece un registro, una explicación, una [re]creación.

Contar no sólo lo que hemos vivido sino cómo lo hemos vivido y lo que nos ha hecho sentir.

Todo arte debe ser curativo, si no, no es arte. Si algo tiene la escritura, aparte de su función lúdica, es su profunda orientación terapeútica.

Al [d]escribir la realidad [la|nos] sanamos aunque este texto no lo vuelva a leer nadie.

)S(

Las gafas… de sol

April 24th, 2008 Posted in Reflexiones | No Comments »

A algunos les encanta que, por fin, llegue el buen tiempo, se acabe el sempiterno sirimiri y empiece a lucir el sol porque así ya no parecerán tan raros siempre con las gafas de sol estilo lo-más-grandes-y-negras-posible puestas.

Las gafas de sol son un elemento cuya relevancia no radica tanto en que se lleven sino en la razón por la que se llevan.

Por ejemplo, en España, en Castilla la Vieja, en un pueblo semi perdido al pie de las estribaciones de la montaña palentina llevar gafas de sol en la posguerra significaba haber triunfado, estar trabajando en la capital y venir en verano no a arrimar el hombro sino a veranear y, de paso, pasarles por los morros a quienes se quedaron su triunfo simbolizado en las gafas.

No era raro que a veces, si no se tenía cuidado con ellas, “se perdieran” o “se rompieran” siempre de forma accidental, por supuesto… ¡Qué mal pensada es la gente!

Y un veraneante sin sus gafas, peor aún, preguntando a cada paso si las han visto, o renegando por su desaparición o rotura es de lo más patético, tanta envidia como despertaba antes su triunfo despierta ahora compasión y burla su fatuidad y apego a las cosas materiales.

Sin embargo de quienes quería hablar son de los hacker de gafas de sol enormes y más negras que la antracita (aunque ahora que lo pienso he puesto: “antracita” porque me suena que es un tipo de carbón de color muy negro, igual no es así, pero… ) cuyas razones para usar dichas gafas ellos conocerán, yo en mi ignorancia supongo que puede ser:

  1. Para que no les reconozcan.
  2. Para que no sepan dónde está mirando, como en la famosa “Pedro navaja” de la Orquesta Platería ¡Qué gran canción! y ¡Qué gran grupo!

En ambos casos la idoneidad del medio con los fines es más que cuestionable cuando no directamente la contraria, es decir se consigue lo opuesto a lo deseado pues las gafas, sobre todo fuera de temporada estival cuando las llevan todos, y todas, son una marca distintiva, un “ya está aquí el de las gafas aunque esté lloviendo” y en cuanto a lo de esconder la mirada no hay más que fijarse en la cara, donde parezca que quiere decir: “ahí no miro” es precisamente donde está dirigiendo sus ojos.

Así pues, aparte de escondernos sus “ventanas del alma” a sus interlocutores, ¿qué tiene que esconder quien no te quiere dejar ver de qué color son sus iris?, lo cual nos llevaría un post tan largo como éste o más, que hoy “no toca”, volvermos al presumir del veraneante castellano de la posguerra. Presunción que puede adoptar diversas formas como a lo mejor el tatuaje de un glider en el antebrazo.

Sin embargo sin en la condición de veraneante fatuo estaba incluida la presunción, en la de hacker, en la de hacker de verdad está la de saber y callar, parecer incluso más torpe de lo que se es.

Las mejores gafas de sol son las que no se necesitan. El novato se pone gafas, el gurú entorna la vista, se pone la mano encima o simplemente gira la cara.

¡Economía!

)S(

Por fin alguien habla

April 24th, 2008 Posted in Reflexiones | No Comments »

Por fin alguien, quizá uno de quienes menos me lo esperaba, habla y lo hace para con medias palabras defender lo indefendible: la exclusión.

¿Su razón?

Muy sencilla y también muy irrazonable: “que el haberlo sufrido durante muchos años les da derecho a imponerlo”.

¡Y se queda tan ancho!

El lector [o lectora], de haber alguno [o alguna] aparte de mi, podrá estar perfectamente preguntándose a qué cojones me refiero. No lo he contextualizado nada nada y quizá éste fuera un buen momento para hacerlo. Un momento por lo menos tan bueno como otros y mejor que muchos.

Pero aquí, a diferencia de otros formatos, teneis la posibilidad de poner comentarios diciendo que se os ha ocurrido la mala idea de tratar de leer un texto ininteligible que no dice nada especialmente claro ni tampoco demasiado significativo. Es decir: prescindible o incluso ruido del que abunda por la Red.

Como digo teneis la posibilidad de quejaros, sí, pero también de plantear preguntas que… ¿quién sabe? igual yo mismo u otro [u otra] con la pass del admin pueda contestar.

¿Justifica pues el shoah o como se escriba el comportamiento de los israelies sionistas con los palestinos?

¿Tiene acaso derecho una persona que haya sido falsamente acusada de malos tratos a “cobrarse” los meses de cárcel maltratando de verdad a quien le ha acusado de mentira de maltrato?

La reserva evita humillaciones. Qué sé yo, probablemente lo mejor sea callar, cultivar el bien y la rectitud en uno mismo y cuando llegue el momento, que seguro lo hará, decir con humildad y tranquilidad pero también con firmeza: “¡Así NO!“.

)S(

La gente feliz no suele crear arte

April 21st, 2008 Posted in Reflexiones | No Comments »

La gente feliz no suele crear arte, en todo caso ornamentación, diseño, arte utilitario, creo que el arte nace de una profunda inquietud y necesidad de expresión, llámalo dolor si quieres, o sufrimiento, pienso en el fadista desesperado que se pone a cantar para no tirarse de cabeza al Tajo, o en el flamenco que en las simas de su desesperación toca fondo y aún se pone a cavar.
Pienso en la peli esa de Ralph Machio (sí, el de Karate kid) que hace de guitarrista que intenta aprender el blues, y la chica le deja, y precisamente entonces, es cuando encuentra inspiración.
Pienso, cómo no, en que a veces la vida duele, duele mucho, cada segundo, cada instante que pasa, sin embargo, sin anestesia de ningún tipo te sientes más vivo que nunca, cada momento es único.
Hablas de las pinturas sacras, me acuerdo de algunas en las que la cara puede ser de dolor… o de orgasmo.
Curiosamente hablaban que el parto es un orgasmo, fisiológicamente hablando, lo que pasa es que es tan intenso y la pobre parturienta está tan poco entrenada que resulta sumamente doloroso, pero lo que se pasa al cuerpo es lo mismo, con la intensidad aumentada muchas veces, claro.
Me acuerdo de Almodovar hablando que no se puede hacer películas de gente feliz, que serían muy aburridas o de Victor Hugo diciendo algo parecido sobre las novelas de historias de amor. Si no hay un obstáculo que vencer, si las cosas son demasiado fáciles los humanos nos aburrimos.
La identidad de la que tú muy bien hablas muchas veces nos la da aquel o aquello contra lo que luchamos.
Tenemos que pedir como recomendaba Kavafis que el camino a Ithaca sea largo. Porque allí no habrá apenas nada, nada más que el recuerdo, Ithaca no tiene nada más que la promesa de alcanzarla algún día.
Me acuerdo de una serie en la que Armand Assanté hace de Ulises (no sé por qué le llaman así, debería ser “Odiseo”) y al final ya naufraga y está sólo abandonado a merced de las olas y grita desesperado: “¡Dioses!¿qué quereis de mi?” y de las profundidades surge la voz de su más feroz enemigo Poseidón que le contesta: “que reconozcas que el hombre no es nada sin los dioses”.
Él que ha podido con todo, que se deshizo de su personalidad al huir de Polifemo: “¿quién eres? ¡Nadie!” tiene que reconocer que sin aquello a lo que veneramos no somos nada.
Ofrenda, interesante palabra.
En mi charla “Altar-barrikada” comparo el hacklab con esas dos realidades.
Altar porque es un lugar de culto, de reunión de la comunidad, de sacrificio y dedicación, de ofrecer y compartir lo mejor que tienes. Para mi la religión es re-ligar volver a unir lo que estaba desunido. El ser humano sale de su animalidad por la (en mi opinión falsa) conciencia de la muerte (la verdad es que nunca morimos, siempre mueren los otros, y lo que es más… nunca moriremos, puesto que no hemos nacido) y tiene que volver a esa unión con lo trascendente a través de la re-ligión pero ya no es la unión no consciente, bueno, salvo en el caso de algunos no-mente.
Podríamos hablar largo y tendido hasta qué punto el sexo es violento, es una especie de violencia ritualizada.
Cuando te enamoras, cuando quieres de verdad, te entregas atado de pies y manos a la otra persona. El amor es, por definición, indefensión. Cosas que en otra persona no te harían el más mínimo daño en la persona amada te destrozan.
No se puede querer sin bajar la guardia. Se pretendió, pero eso no era amor, no sé lo que era. Curiosamente cuando el amor pasó a la sombra y la gente nunca se entregaba del todo, y siempre se guardaba alguna galleta, surgió una forma de vivir la indefensión en el plano equivocado, en el plano físico (el SIDA), no fue en mi opinión casualidad que en los primeros colectivos en los que surgió fuera entre los colectivos gay de Estados Unidos, mucha promiscuidad y sexo muy violento, el sexo anal sin un gran cuidado normalmente es sangriento, es decir hieres, rompes, la vida-sangre, se escapa.
Amar es aceptar el dolor de antemano, saber que tocar el cielo con las yemas de los dedos tiene un precio: bajar hasta el infierno. Ya lo decía Dostoyevsky, la gente es grande o pequeña, y si es grande lo es en todas las direcciones, no hay buenos y malos.
Me acuerdo también de Miguel Angel en Tormento y éxtasis.
¿Y si no hubiera creadores? sino sólo mediums, canales de los que se sirve la obra para nacer, parturientos con mayor o menor habilidad, receptores que vibran en una o varias ondas y captan lo que está en el aire y viene de vete-tú-a-saber-donde??
¿quién decide? ¿qué nos impulsa a salir de casa en ciertas noches lluviosas a hacer lo que sentimos que queremos o debemos cuando se está tan bien al calorcillo?
Hace poco abrí otro blog, -este- y puse una poesía -esta-, igual la trabajo más aunque me da no sé qué, siento que una vez que la has parido, salvo limpiarla un poco no hay demasiado que hacer, si no te conviertes en un padre que de tanto intentar educar al retoño le vuelve muy listo pero un pringao que no vale para nada, hay que aceptar los errores, la espontaneidad… incluso la mediocridad, asumámoslo, que la flauta suene por casualidad como en la famosa fábula de Esopo no significa que seamos el flauta primero de la Filarmónica de Berlín precisamente.

)S(

Hello world!

April 19th, 2008 Posted in Holamundo | 1 Comment »

Cuando abres un blog, justo después de haber decidido que la respuesta a la pregunta: “¿necesita el ciberespacio, en contra de la opinión de algunas personas, que escribas en ‘otro’ sitio y disperses aún más tu ya bastante dispersa contribución al ciberruido existente?” es: “sí”… la siguiente importante decisión no es: “¿qué pongo?” algo saldrá, deja que los dedos hagan su trabajo, sino: “¿borro el ‘Hello word!’, lo edito o simplemente lo mantengo en homenaje a Ritchie y Kernighan o como cojones se escriba el nombre de los ínclitos creadores de C?”

Cuentan que Beau Brummell, no puedo evitar que su “nombre”, que dirían los anglosajones, o su “apellido” que diríamos nosotros, me suene a colonia y no precisamente de las caras… “mejor cuanto más cerca” pues el tal “Bello”, creo recordar interpretado por Stewart Granger (iba a añadir “magistralmente” pero la verdad no me acuerdo si bordó el papel, pasó por él sin pena ni gloria, o lo destrozó, era de todas formas bastante solvente sobre todo como galán madurito), decía que las ropas nuevas hay que frotarlas para que no lo parezcan tanto. Es decir que se medio note que lo son pero no demasiado. Una especie de elegancia descuidada.

Sin embargo el primer post de un blog es evidentemente el primero y, es más, no es posible evitar que se note de forma meridiana que lo es… Punto pues para el “Hello word!” tal cual, sin cambios a pesar de que siempre se puede llegar a pensar: “mira éste, se compra una chaqueta y ni siquiera corta la etiqueta, en plan nuevo rico de: ‘para que vean que es nueva y lo que me ha costado’ “.

Aún bullen en mi mente un montón de imágenes de un viaje recién terminado, aunque como dijera Thich Nhat Hanh en una de sus meditaciones: “He llegado, estoy en casa” “En todo momento he llegado, el aquí y el ahora es mi casa”.

)S(