Bc4
February 5th, 2010 Posted in Reflexiones | No Comments »Bc4, o, lo que es lo mismo: A5A. El alfil negro de los escaques blancos se mueve a c4 cosa que aprovechan los blancos para dar Mate en d8 con la torre. Rd8#.
Hasta ahí un error como tantos más que cometemos todas y todos, yo el primero, precisamente no hace mucho, por comer un peón saqué la torre de la posición donde defendía un mate del pasillo.
Sin embargo, tras la alegría inicial, tras la incredulidad incluso, siempre hay una sensación de: ¿no ocultará algo este movimiento aparentemente tan erróneo? no olvidemos que toda buena combinación empieza con un sacrificio. El mate legal, el del guardiamarina, que para mi es infinitamente más bonito que el pastor e infinito elevado a la infinita potencia más que el del loco que es una pura locura de quien lo sufre, un justo castigo me atrevería a decir, en éste cuando el alfil come la dama y se ve ganador es cuando los dos caballos, aunque una vez lo vi con caballo y alfil, le devuelven a la realidad.
Y ¿cuál es esa realidad? pues que gané pero algo en mi interior me decía: “nooooooooooooo, aún no, me lo he pasado tan bien, quiero seguir jugando, no quiero que se termine”. A veces ponemos en una balanza ganar y jugar y gana el segundo, da igual lo que pase, hagamos trampa, finjamos que no has hecho este movimiento.
Por supuesto habrá otra partida, otras más, pero ésta me ha gustado especialmente porque cometí errores, me vi en una posición un poco comprometida y me puse a cambiar piezas en plan kamikaze, pero a diferencia de los de la segunda guerra mundial yo sí conseguí mi objetivo, claro que justo en ese momento cual Calaf cualquiera me fue revelado: “llegar es terminar de andar” “Cuando el fruto está maduro el arbol deja de enviarle savia, es hora de partir”. Se acabó el reto. Incluso peor que perder, pues perdiendo dices al momento: ¡la revancha! pero si ganas quieres conservar ese efímero sabor ese fugaz aroma.
El triunfo sabe a poco, si encima ha sido de alguna manera “regalado” por un error ajeno, a menos.
Imagino una pelea, con sus altos y sus bajos, en un momento nuestro héroe las pasa putas, pero olvidándose del resultado hace lo que tiene que hacer, sin pensar, exitinguiéndose, dejando que las horas de entrenamiento hablen por él, no hay cansancio, no hay dolor y sobre todo no hay miedo. En ese momento, en ese preciso instante… estás vivo.
Y te da pena que termine aunque sea inevitable, porque mañana cuando me levante y encienda el ordenador ya no será lo mismo mirar los docs… “a ver qué ha movido”
)S(